Tranquiliza a tu bebé: consejos para que deje de llorar

Si tu bebé llora, es que le pasa algo y hay que atenderle. El problema llega cuando no hay forma de calmarle.

El llanto es una de las maneras en las que se comunica un bebé cuando tienen hambre, les duele algo, están aburridos, o simplemente cuando necesitan dormir, entre otras cosas, incluso lloran sin motivo alguno.

¿Cómo pueden los padres interpretar lo que quiere decirles su bebé con sus llantos?

Puede resultar difícil al comienzo, pero gran parte de la crianza de los hijos se fundamenta en probar y equivocarse, y tarde o temprano se descubre cómo interpretar lo que nos quieren transmitir y lo que necesitan, para poder calmarles.

Las razones más comunes por las que llora un niño son: hambre, tener el pañal sucio, necesidad de dormir, problemas de estomago (gases, cólicos, etc.), tener demasiado frío o calor, algún objeto le molesta, la salida de los dientes, querer una mayor o menor estimulación o no sentirse cómodo al dormir.

Aparte de las medidas más obvias para calmar un problema concreto, como darles de comer, cambiar el pañal, etc. Aquí os dejamos los siguientes consejos para calmar a tu bebé si sigue llorando o empieza a llorar sin motivo aparente:

–   Lo más común es mecerle y arrullarle. Es una tarea principalmente de la madre, ya que es donde el bebé se siente más cómodo. El contacto con mamá le hace recordar lo bien que estaba en el útero materno.

–   Un paseo. Todos los padres aseguran que una manera de calmar a sus hijos es sentar al niño en su cochecito y andar un rato por casa o por algún lugar fuera. Ese vaivén les tranquiliza.

–  Un masaje es clave para apaciguarlos, aunque es fundamental que el bebé este acostumbrado a ellos, por lo que se tiene que hacer de forma habitual. Justo antes del baño puede ser un buen momento para que se les dé un suave masaje con aceite tibio.

–   Chupar algo. Succionar algo puede estabilizar el ritmo cardíaco de un bebé, relajar su estómago y calmar sus agitados brazos y piernas. Ofrécele un chupón o un dedo para que chupe y se tranquilice.

–   Cambio de brazos. Es una buena medida cuando la madre está desesperada y nerviosa, ya que el bebé lo nota y llora más. Así que dárselo a otra persona para que lo arrulle es una buena solución.

–   Algún sonido, Música suave o cantarles una canción. Los bebés están acostumbrados al sonido de los latidos del corazón de la madre; por eso ponerle música suave, cantarle una canción de cuna o incluso prender un ventilador eléctrico o una aspiradora. Ese ruido rítmico de fondo a veces resulta tranquilizador para un bebé chiquito. Algunos padres cuentan que cuando su hijo no puede dormir y llora muy alterado, lo tumban en la sillita del cochecito y lo ponen al lado de la lavadora. El suave sonido del motor les hace tranquilizarse y conciliar el sueño.

Lo que nunca hay que hacer:

  • Darle tranquilizantes, tila, infusiones…
  • Dejarle llorar para que “no se acostumbre a los brazos”.
  • Ponerse nervioso: si no podemos evitarlo, es mejor dejar que tranquilice al niño otra persona. Cuantos más nervioso estés, más nervioso estará el niño.
  • Reñirle. ¿Por qué? Porque no sirve absolutamente de nada. Todo lo contrario: probablemente llorará más.

 

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