Siempre hemos oído que conforme abanza el embarazo es bueno entrar en contacto directo con el bebé, hablándole, poniéndole música, acariciando la tripita, lo que llamamos y se conoce como «comunicación prenatal». Conozcamos más sobre este tipo de comunicación.
Los sonidos del exterior se filtran a través del líquido amniótico y las experiencias sonoras del bebé o bebés cada vez son mayores. IMPORTANTE, ya reconoce las voces de sus padres y disfruta comunicándose con ellos.
Tomaros vuestro tiempo para el momento de «hablar con él», la madre, por ejemplo, puede tumbarse y acariciarse la tripita mientras habla con su hijo o le canta, también puede ir hablándole mientras realiza sus actividades cotidianas, contándole lo que hace o como se siente.
El feto es un ser sensible y cuando sale al exterior ya tiene un enorme bagaje de sensaciones sobre cómo es el mundo, y si sus padres le quieren o no. Por eso, muchas veces, recomiendan la musicoterapia prenatal, que incluye, entre los otros recursos, para comunicarse con el bebé la música y el canto.
Muchos expertos aseguran que si se le canta una nana, al nacer será capaz de recordarla y le relajará escucharla.
En las clases de preparación al parto también se dedica tiempo a conectarse con el bebé y dedicarle el tiempo que necesita, a pesar de ser muy chiquitín.