Colecho sí o no

Hay mucha gente que a pesar de haber tenido un bebé jamás a oído hablar del colecho, se trata del hecho de dormir con tu bebé en la misma cama o en cunas preparadas para ello. Parece sencillo, pero el colecho ha sido objeto de miles de estudios que hablan de las ventajas y desventajas de realizarlo. Mientras sus detractores insisten en que puede resultar mortal para el bebé,  los partidarios coinciden en los beneficios de este acto para la salud de tu hijo.

A continuación, os mostramos los aspectos positivos y negativos del colecho para que cada uno decida.

VENTAJAS

  • El bebé se duerme más fácilmente. Incluso si se despierta en mitad de la noche el contacto de la madre o el padre hará que que se vuelva a dormir más rápido.
  • Favorece la lactancia materna. El contacto con la madre estimula la subida de leche además de que facilita la tomas nocturnas.
  • Los llantos del bebé son más cortos por lo que tiene un sueño más tranquilo y relajado y se reduce la sensación de estrés.
  • Potencia el vínculo afectivo entre padres e hijos.
  • James McKenna, antropólogo de la Universidad de Pomona, realizó un estudio del que se extraía que el riesgo de morir por muerte súbita era diez veces mayor para aquellos niños que no dormían con sus padres. Según McKenna, al dormir juntos, las respiraciones y el sueño de madre e hijo se sincronizan, por lo que los periodos de apnea a los que se enfrentan los lactantes disminuyen considerablemente.
  • Es una práctica muy extendida excluyendo Norte América y Australia. En Europa era común hasta el siglo XIX cuando se empezaron a construir casas con más dormitorios y los bebés empezaron a tener su propia habitación.

    INCOVENIENTES

    • El riesgo de asfixia. Dormir con un adulto cuando eres un bebé y más si hablamos de lactantes de bajo peso, conlleva un riesgo de aplastamiento. Se aconseja no realizar esta práctica cuando se está muy cansado o en personas con obesidad.
    • La ansiedad por separación que sufrirá nuestro bebé cuando llegue el momento de pasarlo a su cama.
    • Nuestro hijo relacionará el momento del sueño con nuestra presencia y por lo tanto, puede llegar a tener problemas incluso a la hora de la siesta.
    • El descanso de los padres puede verse afectado y la pareja podría resentirse.
    • Algunas teorías afirman que el hecho de dormir con los padres genera en los niños un carácter más inmaduro y dependiente.

       

      Con estos datos lo mejor es valorar y adaptar las herramientas que se nos ofrecen a nuestro estilo de vida, nuestra situación y sobre todo al carácter de nuestro bebé.

       

       

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